Supongo que existen personas así. Personas que aparecen en tu vida de manera inesperada o, por qué no, personas que siempre han estado ahí. 

Entonces se crea una relación especial, diferente, atípica. Una amistad rara. Momentos que quedarán guardados en tu memoria para siempre pero, también, situaciones o enfrentamientos que te alejarán durante un tiempo de ese ser, ya que, en ese momento, no desearás ni llamarle persona.

Y le echarás de menos, mucho. Pero tu orgullo te impedirá admitirlo públicamente. Es un hecho, no hay por qué negarlo. Supongo que será inevitable. Es una sensación amarga a la vez que preciosa.

A mi me encanta. Esas personas que te rodean y que hacen de tu vida una locura, un caos, un continuo ir y venir. Esas ganas locas de mandarles a paseo a diario, que se juntan con ese deseo de no separarte de ellas en la vida.

Ese mítico «ni contigo ni sin ti». Ese «pasé lo que pasé, estoy ahí porque, al fin y al cabo, no podría vivir sin ti».

Mónica Rincón Candeira

Foto: Chema Madoz