Me pregunto si algún día las mujeres dejaremos de tener miedo.

Miedo a la noche, a la oscuridad, a las calles vacías.

Miedo a las farolas con poca luz, a los caminos de tierra, miedo a los coches que pasan a nuestro lado aminorando la velocidad.

Miedo a lo desconocido. A las voces graves que escuchamos a nuestro alrededor. Miedo a los hombres. Sí, a los hombres.

Miedo a vivir. Miedo a morir.

Miedo.

 

Mónica Rincón Candeira