Intento cada mes del año ponerme un objetivo para llevar a cabo y finalmente no cumplirlo. Así soy yo.

Este mes he decidido que me voy a alejar de las series y películas que tanto tiempo me quitan (o me dan, según se mire) y me voy a dedicar a leer, escuchar podcast y escribir.

El lunes 1 de febrero compré tres libros de la misma autora porque a mí cuando algo me gusta, me gusta mucho. Estoy decidida a abandonar Netflix, HBO y Amazon por mucho que las series que tanto nos gustan a mi amiga Sara y a mí toquen a mi puerta para que pierda el tiempo intentando resolver crímenes que de primeras ya ni se sostienen.

Sara siempre dice que si invirtiéramos el tiempo que dedicamos a series absurdas en ver, leer o escuchar contenidos de calidad seríamos mucho más listas. Pero bueno, digamos que es nuestro “placer culpable” (no lo pongo en inglés porque luego mi madre se indigna y lo que menos quiero yo ahora mismo es que mi madre me diga que le ha gustado mucho el post pero que por qué uso palabras en inglés que ella no entiende).

Llevo 9 meses sin escribir. Un embarazo (no el mío, que quede claro).

No puedo negar que mis intentos he tenido, de verdad. En varias ocasiones me he sentado delante del ordenador, lo he encendido, he abierto Word y tras varios minutos con la pantalla en blanco, he cerrado Word, he apagado el ordenador y me he ido, seguramente, a ver alguna serie.

Creo que Escritura y yo nos estábamos tomando un tiempo. Los tiempos no son malos. No es que sea yo una mujer muy paciente en cuanto al tiempo y las esperas, pero a veces es necesario tomar distancia para volver a volver.

Es curioso porque, aunque parezca un chiste, he vivido esta distancia con Escritura como si de una ruptura amorosa se tratase. Ha habido días en los que me he convencido a mí misma de que nuestra relación estaba totalmente rota e incluso he llegado a afirmar que lo dejaba.

Miraba mi tatuaje en el antebrazo de “Las diez menos cuarto” dedicado a ella mientras pensaba: “Fue bonito mientras duró”.

Hasta hoy. Porque me he dado cuenta de que un clavo no saca a otro clavo y que por muchas series que vea, lo mío con Escritura fue y es amor a primera vista y eso no hay contenido rápido ni plataforma que lo supere.

Que no están los tiempos como para no hacer lo que a una le hace feliz y que si para ello tengo que trazar un plan de reconquista pues lo hago y punto.

Deseadme suerte.

Me quedan 26 días para que Escritura me crea. Tengo que hacerle ver que para mí escribir no es un verbo, que lo mío con ella es pasión.

 

Mónica Rincón Candeira

Foto: Eve Arnold